Análisis de los postulados de Maritza Montero para discusión en clases

 

INTRODUCCIÓN A LA PSICOLOGÍA COMUNITARIA

¿Qué es la psicología comunitaria?

Es una psicología orientada a la transformación social, la participación y el fortalecimiento de comunidades. Integra saberes de diversas disciplinas y estudia la comunidad, participación, poder, identidad, sentido de comunidad, bienestar y cambio social. Prioriza métodos cualitativos, participativos y críticos, manteniendo una relación horizontal con las personas.

Vida, trayecto y hitos

Maritza Montero nació en Caracas en 1939 y se formó inicialmente en Derecho; posteriormente obtuvo el título en Psicología en la Universidad Central de Venezuela, realizó una maestría en Psicología en la Universidad Simón Bolívar y completó un doctorado en Sociología en la École des Hautes Études en Sciences Sociales, en París. Se desempeñó como profesora e investigadora y se consolidó como referente de la Psicología Comunitaria en América Latina. Fue pionera en promover la Investigación-Acción-Participativa y en combinar teoría crítica con práctica comunitaria, impulsando una psicología comprometida con transformaciones sociales y el empoderamiento de las mayorías. Dirigió programas de postgrado y formó generaciones de psicólogos comunitarios.

Entre sus obras más importantes destacan Introducción a la psicología comunitaria (Paidós), Teoría y práctica de la psicología comunitaria y Psicología Social Comunitaria: Teoría, metodología y experiencia, además de numerosos artículos que sistematizan los orígenes, principios y métodos de la disciplina. Su trayectoria fue reconocida con múltiples premios en América Latina.

¿Por qué hizo eso? (motivaciones, contexto y razones teóricas/prácticas)

El surgimiento de la psicología comunitaria en los años 60 y 70 respondió a la limitación de la psicología clínica individualizada y a las necesidades colectivas de cambio social en América Latina, en un contexto de dictaduras, movimientos populares y pobreza estructural. Montero entendió que la psicología podía y debía asumir un rol político y transformador.

Teóricamente, Montero se distancia de la neutralidad científica y defiende una psicología que combine teoría y praxis, generando conocimiento útil para la emancipación y el empoderamiento comunitario. Su formación multidisciplinaria le permitió situar lo psicológico dentro de lo social y lo político. Metodológicamente, apostó por la Investigación-Acción-Participativa porque permite que las comunidades sean sujetos del conocimiento y de la intervención, no simples objetos. Esta decisión refleja un compromiso ético: respetar la agencia de los grupos y construir desde abajo.

¿Cómo aporta su construcción a la psicología comunitaria e intervención psicosocial?

Aportes teóricos:
Ofrece un marco que articula lo psicológico con lo político y lo social, devolviendo a la psicología un papel en la transformación social, más allá del ajuste individual. Esto redefine objetivos, métodos y ética profesional.

Aportes metodológicos:
Consolidó y legitimó la Investigación-Acción-Participativa como un método riguroso para trabajar con comunidades, promoviendo diseños participativos que combinan evaluación y acción.

Aportes prácticos:
Proporciona herramientas para intervención: mapeo comunitario, diagnóstico participativo, grupos focales y estrategias de movilización y empoderamiento. También formó recursos humanos mediante docencia y posgrados para intervención crítica.

Impacto social:
Influyó en políticas y prácticas en América Latina: programas de salud comunitaria, proyectos de inclusión social, redes de psicólogos comunitarios y formación de profesionales con sensibilidad política y ética.

 Núcleo de pensamiento de Maritza Montero

  1. Enfoque crítico y liberador: Comprender y transformar la realidad social; rechazo a la psicología individualista y descontextualizada; compromiso con la justicia social.

  2. La comunidad como sujeto activo: La comunidad es protagonista; fortalece autonomía, organización y agencia colectiva.

  3. Participación como eje: Principio ético y político; colaboración y construcción conjunta; sustituye modelo experto-cliente.

  4. Conciencia crítica: Desarrollo de concientización inspirada en Freire para impulsar cambios.

  5. Identidad, cultura y contexto: Importancia del contexto histórico, político y cultural; identidad colectiva clave.

  6. Empoderamiento comunitario: Grupos adquieren poder para tomar decisiones, influir en el entorno y transformar condiciones; proceso psicológico, social y político.

  7. Transformación social: Generar cambios estructurales: reducción de desigualdades, reconstrucción del tejido social, fortalecimiento de ciudadanía.

  8. Metodologías cualitativas y participativas: Dialógicas, etnográficas, Investigación-Acción-Participativa; investigación como intervención y aprendizaje colectivo.

  9. Ética de la corresponsabilidad: Respeto, cooperación, cuestionamiento del rol profesional; ética vivencial y situada.

Origen y desarrollo de la psicología comunitaria

Surge en los años 60 y 70 en el contexto de movimientos sociales, políticos y económicos que cuestionaban la desigualdad. En América Latina, nace por la insatisfacción con la psicología tradicional centrada en el individuo y alejada de los problemas reales de las comunidades. Apostó por una mirada crítica, contextual, participativa y transformadora. En EE.UU., inicia formalmente en 1965 (Conferencia de Swampscott), impulsada por movimientos de salud mental comunitaria y lucha contra la pobreza. La idea central es que el psicólogo trabaje preventivamente, cerca de las comunidades, fortaleciendo capacidades y no solo tratando problemas.

Paradigma y fundamentos éticos

El paradigma central es de construcción y transformación crítica, con dimensiones:

  • Ontológica: el ser humano como actor social activo.

  • Epistemológica: el conocimiento se construye junto a la comunidad.

  • Metodológica: métodos participativos y contextualizados.

  • Ética: relaciones horizontales, coautoría y corresponsabilidad.

  • Política: reconocimiento del poder, desigualdades y justicia social.

TEORÍA Y PRÁCTICA DE LA PSICOLOGÍA  COMUNITARIA

Conceptos clave 

Autonomía comunitaria: Las personas logran capacidad de decisión independiente frente a instituciones externas (estatales, religiosas o privadas) que históricamente han controlado sus decisiones.

Liberación y transformación social: El objetivo de la psicología comunitaria es liberar a las personas de estructuras opresivas mediante procesos de organización y reflexión colectiva.

Empoderamiento comunitario: Proceso mediante el cual las personas y grupos adquieren control sobre sus vidas y su entorno social. No se trata de "dar poder", sino de reconocer y fortalecer el poder existente en la comunidad.

Ciudadanía activa: Ser ciudadano no se limita al voto, sino que implica participación, deliberación y control social del poder.

Conciencia crítica: Los miembros de la comunidad desarrollan una reflexión crítica sobre las causas estructurales de sus problemas, superando explicaciones individualistas y promoviendo la acción transformadora.

Carácter político del trabajo comunitario: Toda práctica psicosocial es política porque actúa sobre relaciones de poder. Es necesario reconocer la dimensión ética y política de la psicología comunitaria, lejos de la neutralidad técnica.

Participación activa: Se concibe como la intervención directa en la toma de decisiones que afectan a la vida colectiva. No basta con ser consultado; implica actuar y transformar.

Identidad y sentido de pertenencia: La identidad comunitaria refuerza el ejercicio de ciudadanía. Construir sentido de pertenencia es un acto político que vincula historia, territorio y acción colectiva.

Poder relacional: El poder no se concibe como algo que se posee, sino como una relación dinámica entre sujetos. En la comunidad, este poder se redistribuye a través de la cooperación y el apoyo mutuo.

Relación dialéctica comunidad-sociedad: La tensión entre la comunidad, entendida como espacio de solidaridad y pertenencia, y la sociedad, concebida como estructura jerárquica, exige un diálogo crítico y continuo entre ambas para generar cambios sostenibles.

El poder de la comunidad 

Analiza el poder como una pieza central en la psicología comunitaria. Maritza Montero explica que el poder no es solo dominación, sino algo mucho más complejo que influye en la vida colectiva. La autora inicia mostrando que, en la sociedad, el poder se presenta como abuso (cuando alguien impone su voluntad) o como carencia (cuando la gente siente que no puede influir en su entorno). Estas dos realidades muestran por qué el poder es tan importante para comprender la vida en comunidad. Después, se aclara que el poder no es algo que se posee como un objeto, sino que es una relación social. Es decir, surge cuando las personas interactúan. No importa solo “quién manda”, sino cómo se vinculan las personas, qué recursos tienen y cómo los utilizan. Por eso, el poder cambia según la situación, la historia del grupo y las posibilidades de acción que cada persona tiene.

El poder puede verse de múltiples formas:

  • Cómo control, cuando alguien influye decididamente sobre otros.

  • Cómo capacidad para actuar, que es la idea más positiva: el poder como posibilidad de transformar la realidad.

  • Cómo influencia, que surge del prestigio, el conocimiento o la experiencia.

En la comunidad, el poder se apoya en procesos psicosociales, como el diálogo, la participación, la confianza, el compromiso y los vínculos afectivos. Estos elementos hacen que el poder se distribuya y no quede en manos de una sola persona, lo que favorece la organización comunitaria. Otra idea clave es que el poder se construye con la participación, no con la imposición. Para la psicología comunitaria, el poder debe verse como una herramienta que permite que las personas se unan, reflexionen sobre sus problemas y generen cambios. Cuando la comunidad participa activamente, desarrolla una “capacidad de agencia”, es decir, siente que puede hacer cosas y que sus acciones tienen un impacto. Finalmente, invita a reflexionar sobre cómo se ejerce el poder en la vida diaria, cómo se distribuye dentro de los grupos y cómo puede convertirse en una fuerza para mejorar la calidad de vida. La conclusión central es que el poder comunitario sirve para empoderar, movilizar y transformar, siempre que se base en la participación, el compromiso y la acción colectiva.

Las redes comunitarias

Utiliza la metáfora de un tejido, donde cada hilo es una persona, grupo o institución, y juntos forman una estructura social que sostiene, conecta y facilita la acción colectiva. Primero, se define la red como un conjunto de conexiones entre personas o grupos que comparten un objetivo común. Estas conexiones permiten intercambiar información, apoyo, recursos y soluciones. Las redes pueden aparecer en muchos ámbitos (educación, salud, movimientos sociales), pero aquí se estudian especialmente las que surgen dentro del trabajo comunitario. Las redes comunitarias son aquellas que forman parte del proceso de organización de una comunidad. Permiten fortalecer la participación, promover la ciudadanía y aumentar el poder local. Una red bien formada ayuda a que la comunidad deje de depender de unos pocos líderes y empiece a funcionar de manera más participativa. Montero explica varias características centrales de estas redes.  Una de ellas es que el poder no está en una sola persona, sino que se comparte; cada miembro aporta algo y todos pueden influir. Otra característica clave es la afectividad, porque las redes funcionan mejor cuando hay confianza, solidaridad y relaciones cercanas. También se habla de la cogestión, que significa trabajar en colaboración para tomar decisiones y ejecutar acciones. En cuanto al funcionamiento, se menciona que cada red tiene su propio ritmo, que depende de la historia y las dinámicas de la comunidad. Algunas relaciones dentro de la red serán más fuertes que otras, y es normal que existan redes más pequeñas dentro de una red mayor. Esto hace que la estructura sea flexible y que pueda incluir a diversos actores.

La autora también ofrece una tipología de redes:

  • Según quién participa: redes interpersonales, intergrupales, interinstitucionales o combinadas.

  • Según su alcance: intracomunitarias (dentro de la misma comunidad) o intercomunitarias (entre varias comunidades).

  • Según su duración: circunstanciales (para resolver un problema puntual) o estables (a largo plazo).

Luego analiza los factores que dificultan la creación de redes, como las rivalidades entre miembros, la desconfianza, la competencia por el poder, la desesperanza aprendida y los liderazgos rígidos que no permiten la participación de los demás. Finalmente, se explican los beneficios, las redes favorecen la expansión del trabajo comunitario, facilitan la circulación de información, promueven la inclusión social y la apertura a nuevas ideas. Además, hacen que las personas pierdan el miedo a participar, distribuyen mejor las tareas, fortalecen la identidad comunitaria y evitan duplicar esfuerzos.

El fortalecimiento en la comunidad

El fortalecimiento comunitario es un proceso colectivo mediante el cual la comunidad reconoce sus capacidades, incrementa su participación y adquiere control sobre las decisiones que influyen en su vida. No se trata de “dar poder”, sino de potenciar el poder existente a través de la conciencia crítica, la organización y la acción colectiva, orientadas al cambio social.

El liderazgo comunitario

Montero concibe el liderazgo comunitario como una práctica participativa orientada al bienestar colectivo y al cambio social. No consiste en ejercer poder individual, sino en facilitar la organización del grupo, fomentar la participación y fortalecer las capacidades comunitarias para incidir en la realidad.

Actividad y resistencia en la comunidad

Montero analiza la influencia social dentro de la comunidad, diferenciando entre la tendencia de las mayorías a mantener el orden social y la capacidad de las minorías activas para impulsar el cambio. La resistencia comunitaria se expresa mediante la organización, la movilización y la protesta frente a situaciones de injusticia, generando procesos de reflexión y transformación social.

Referencias:

Montero, M. (2003). Introducción a la psicología comunitaria: desarrollo, conceptos y procesos. Paidós.

Montero, M. (2006). Teoría y práctica de la psicología comunitaria: La tensión entre comunidad y sociedad. Paidós. 

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