La pobreza: una visión social desde varios enfoques



LA POBREZA

La pobreza sin duda representa uno de los mayores desafíos sociales y económicos de la actualidad. No se reduce únicamente a la falta de ingresos, sino que abarca la privación de recursos materiales, educativos, de salud y de participación indispensables para llevar una vida digna. En este sentido, el presente documento tiene como propósito abordar el concepto de pobreza desde la perspectiva de diversos autores, así como sus formas de medición y sus principales efectos.

Definición de pobreza desde distintos autores y enfoques

La pobreza, se conceptualiza como la falta de condiciones fundamentales a las que una persona debería poder acceder para tener una vida digna (Beck et al., 2020).

En términos generales, la pobreza se define como una insuficiencia y de forma peculiar, se ha definido en términos de ingresos, enfocándose en estándares que se centran en los factores biológicos y materiales que permitirían a una persona vivir una vida digna (Deneulin & McGregor, 2010).

La pobreza como privación de capacidades

Amartya Sen argumenta  que la pobreza es mucho más que una mera falta de ingresos ya que esto no explica el daño moral y político de la pobreza. Esto indica que debemos analizar lo que una persona puede hacer y ser (sus funciones reales) y las alternativas (oportunidades y libertades) que puede lograr con los recursos a su disposición. Según dicha perspectiva, la pobreza se enmarca en la comprensión de la privación de capacidades básicas, que se manifiestan en un bajo nivel de bienestar, resultado de la falta de ingresos suficientes, relaciones sociales valiosas y la incapacidad de evitarla y escapar de ella (Sen, 2000).

Sen (1992) menciona la pobreza se basa en tres elementos centrales:

El primer elemento identifica al individuo como unidad de análisis, en donde se evalúa las combinaciones de funciones y capacidades básicas a las que una persona debería tener acceso para evitar la pobreza. Otorga un peso normativo significativo a cada individuo.

El segundo elemento destaca la multidimensionalidad de la pobreza, ya que esta no se limita solo a los ingresos, sino también a diversas fuentes de privación, por ejemplo, relacionadas con la salud, la alfabetización o el acceso a la vivienda.  

El tercero elemento analiza lo que una persona puede hacer y ser con los recursos que dispone, considerando las variaciones individuales para convertirlos en bienestar (factores de conversión internos). Sen resalta que la relación entre ingresos decentes y capacidades básicas también depende de factores de conversión externos como condiciones políticas, normas sociales y ubicación geográfica

La pobreza como privación relativa

Townsend (1993) sostiene que la pobreza es relativa y debe entenderse como la falta de recursos para participar plenamente en la vida social, económica y cultural según los estándares de la sociedad en la que se vive, no puede separarse de las condiciones de vida de la comunidad en un momento histórico específico, lo que significa ser pobre depende de los estándares sociales vigentes. Townsend además ve a la pobreza como fenómeno dinámico y contextual reconociendo que la pobreza se manifiesta distinto según el lugar, pero aun así puede analizarse de forma comparativa si se ajusta a las condiciones y normas locales.

La pobreza como forma de exclusión social

La pobreza se entiende como una forma de exclusión originada por la carencia de recursos necesarios para acceder a las condiciones materiales de vida definidas por cada sociedad en un momento histórico determinado. Lo que se considera indispensable constituye tanto las privaciones básicas que sostienen la subsistencia, como aquellas necesidades vinculadas a la dignidad e igualdad de las personas, en tanto sujetos con capacidades para integrarse plenamente a la sociedad (Stezano, 2021).

Además, Stezano (2021)  junta 4 visiones de la pobreza, la primera ve a la pobreza como necesidad, relacionada a bienes y servicios requeridos para vivir y funcionar como miembros de la sociedad. Luego está la pobreza como estándar de vida, que no limita la pobreza a ciertas privaciones sino también a un factor comparativo, es decir, vivir con menos que otras personas. Menciona a la pobreza como insuficiencia de recursos, pensada como la carencia de recursos que recibe un hogar y que expresa su capacidad para consumir bienes y servicios y, finalmente la pobreza como la privación de los derechos económicos, sociales y culturales.

La pobreza como dimensión financiera

La pobreza como dimensión financiera hace referencia a la falta de ingresos o a tener un ingreso por debajo del salario mínimo de un país o del umbral de pobreza por ingresos; falta de acceso a préstamos de instituciones financieras, falta de ahorros y de bienes (Wong, 2012).

La pobreza como dimensión económica

La pobreza como dimensión económica alude a la falta de recursos necesarios para satisfacer necesidades básicas, tener un nivel de vida decente o cubrir necesidades alimentarias. Estos recursos incluyen capital ambiental, como aire limpio, agua; capital físico, como infraestructura, carreteras, edificios; bienes de producción como maquinaria y herramientas; y capital humano, como educación y salud (Acharya, 2004).

La pobreza como dimensión material

La pobreza como dimensión material está vinculado con las condiciones de vida de los hogares o individuos. Implica privación material, bienes de consumo de baja calidad y servicios, como muebles, radios, televisores, medios de transporte, ropa, alimentación, vivienda, servicios públicos, o instalaciones básicas (Banerjee, 2016).

La pobreza como dimensión social

La pobreza como dimensión social se refiere a la falta de capital social, definiendo de esta manera, el capital social como normas de control social, redes para apoyo y seguridad de beneficios. También está relacionada a los recursos sociales de los que dependen los hogares o los activos que sostienen sus medios de vida (Acharya, 2004).

La pobreza como dimensión ambiental

La pobreza como dimensión ambiental, se dirige a los lugares donde vive la gente pobre, incluyendo el interior y exterior de sus hogares (Chambers, 1994).

La pobreza como dimensión estacional

La pobreza como dimensión estacional tiene influencia en las demás dimensiones de la pobreza y en la manera en que las personas viven en ella. Incluye realidades que la gente más pobre, experimenta en ciertas épocas del año, las cuales son causadas o agravadas por el cambio de estaciones, el cambio climático y la degradación ambiental. Durante estas temporadas críticas, las personas pobres experimentan una combinación de privaciones como: falta de alimentos y dinero para comprarlos; hambre y enfermedades (Chambers, 1994).



Medición de la pobreza

El bienestar económico

Es el indicador más utilizado en la definición y medición de la pobreza. Hay tres tipos de medidas de bienestar económico utilizadas en la literatura: ingresos, consumo y bienestar. Además, se utilizan estas tres medidas utilizando conceptos como pobreza absoluta,  pobreza relativa y pobreza subjetiva (Wagle,2002).

Wagle (2002) menciona que la pobreza absoluta es la falta de medios básicos para sobrevivir. El define lo “no pobre” como la capacidad de evitar la privación total. Menciona que la medición incluye el ingreso mínimo o básico para cubrir gastos, una canasta de consumo básico o un nivel elemental de bienestar. Por su parte la pobreza relativa reconoce que el ingreso, consumo y bienestar de una persona dependen de los de los demás en la sociedad para Wagle ser pobre no solo depende de cuánto se tiene, sino de cómo se compara con los demás, se mide normalmente tomando como referencia el ingreso medio o mediano. Finalmente, la pobreza subjetiva mide la pobreza de acuerdo a cómo las personas la perciben o evalúan, esto se basa en encuestas donde la gente responde qué nivel de ingreso, consumo o bienestar considera suficiente para no ser pobre, sumado a esto también se pregunta si los ingresos de un hogar son "insuficientes", "buenos" o "muy buenos".

Las capacidades

Wagle (2002) alude que la pobreza de capacidades va más allá del ingreso, el consumo y el bienestar económico. Se centra en los factores que impiden alcanzar un nivel suficiente de bienestar humano en donde todas las necesidades básicas se encuentran insatisfechas, estas capacidades incluyen habilidades para lograr funcionamientos como estar saludable, educarse, decidir libremente, tener un empleo digno y sustenable. Como menciona el autor no basta con tener ingresos: lo relevante es poder vivir una vida larga, saludable y con opciones. El PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) aplica este enfoque midiendo la pobreza de capacidades con indicadores como: analfabetismo, desnutrición, baja esperanza de vida, mala salud materna y enfermedades prevenibles.

La exclusión social

Es posible que las personas sean pobres a pesar de contar con ingresos adecuados o medios adecuados para sobrevivir incluyendo alimentación, vivienda y vestido. De la misma forma, es posible que sean pobres, aunque tengan la capacidad de producir cierto nivel de funcionamiento. Un individuo con ingresos adecuados y una capacidad adecuada para producir cierto funcionamiento puede ser excluido de las principales actividades económicas, políticas, cívicas y culturales que forman parte del bienestar humano. Por lo tanto, el concepto de exclusión social va más allá de las explicaciones económicas o de capacidad del bienestar (Wagle,2002).

Índice de recuento (H)

Mide la proporción de personas con ingresos por debajo de la línea de pobreza, representando la incidencia o predominio. Es fácil de calcular y comunicar, pero presenta limitaciones: no cumple con el axioma de monotonicidad (si una persona pobre empeora, es decir, su ingreso disminuye, el índice de pobreza debería reflejar ese empeoramiento aumentando) ni con el de transferencia (cómo debería comportarse un índice de pobreza cuando se mueve dinero entre personas pobres), lo que lo hace insensible a cambios en la profundidad o severidad de la pobreza. A pesar de ello, es muy útil para perfiles de pobreza (Feres & Mancero, 2001).

Brecha de pobreza (PG)

Feres & Mancero (2001) menciona que mide la distancia promedio de las personas pobres a la línea de pobreza, ponderada por la incidencia (esto significa que se calcula cuánto ingreso le falta a cada persona pobre para llegar a la línea de pobreza y luego se promedia, además se toma en cuenta también cuántos pobres hay respecto al total de la población). Cumple con los axiomas de monotonicidad, pero no con el de transferencia, Aun así, proporciona información más detallada sobre la profundidad de la pobreza.

Índice de Sen

Esta medida junta la incidencia de la pobreza (índice de recuento, H), la profundidad de la pobreza (brecha de pobreza) y la desigualdad entre los pobres, medida a través del coeficiente de Gini (Gp) aplicado solo a la distribución de ingresos de la población pobre (es decir considera únicamente a los individuos por debajo de la línea de pobreza). Dicho de otra manera, el índice de Sen permite reflejar no solo cuántos personas son pobres (incidencia) y qué tan lejos están de la línea de pobreza (profundidad), sino también cómo se distribuyen los ingresos entre los pobres (desigualdad) (Feres & Mancero, 2001).

Índice Multidimensional de la Pobreza (IMP) 

Es una herramienta para medir la pobreza que identifica las privaciones simultáneas de personas y hogares en dimensiones clave como salud, educación y nivel de vida, más allá del ingreso. Este índice no solo indica cuántas personas son pobres, sino también la intensidad de la pobreza al calcular el número promedio de privaciones que sufre una persona (Feres & Mancero, 2001).

Medidas FGT

Feres & Mancero (2001) menciona que esta medida ofrece un enfoque flexible para medir la pobreza, ya que permite asignar un peso creciente a los más pobres mediante un parámetro α. Cuando α = 0, el índice equivale al recuento de personas pobres; cuando α = 1, se refleja la brecha de pobreza, es decir, la distancia promedio de los pobres a la línea de pobreza; y finalmente cuando α = 2, mide la severidad de la pobreza, dando mayor importancia a quienes se encuentran más lejos de salir de la pobreza. Sumado a esto, dichas medidas permiten comparar diferentes poblaciones y diseñar políticas públicas de manera más precisa y confiable.



Efectos de la pobreza

La pobreza constituye un factor determinante que limita el acceso y la permanencia en la educación superior, los jóvenes provenientes de hogares con recursos escasos enfrentan dificultades para cubrir costos de matrícula, materiales y alimentación, lo que reduce sus posibilidades de inscripción y aumenta el riesgo de deserción. Esta situación se ve agravada por la necesidad de contribuir al ingreso familiar, lo que limita el tiempo y la dedicación al estudio, asimismo, la pobreza refuerza las desigualdades sociales, ya que quienes carecen de apoyo familiar y educativo presentan menores oportunidades de desarrollo académico y profesional, perpetuando un ciclo de exclusión educativa y social (Marina Clemente et al., 2018).

Cavero Arguedas et al. (2017) por su parte se enfoca en la pobreza y sus consecuencias significativas sobre la salud de la población, afectando tanto su condición física como su desarrollo cognitivo y emocional. Los indicadores de salud física, como el estado nutricional infantil y la salud prenatal, permanecen limitados, lo que evidencia la vulnerabilidad de las personas frente a enfermedades y desnutrición, de la misma manera la pobreza impacta negativamente en el desarrollo cognitivo y emocional de niños y adultos mayores, restringiendo su bienestar integral. La persistencia de la exclusión y la limitada articulación entre programas sociales y servicios de salud también contribuyen a perpetuar las desigualdades, reduciendo la eficacia de las intervenciones destinadas a mejorar la calidad de vida de la población en condiciones de pobreza.

A nivel social, existen diversos problemas que afectan significativamente a la sociedad, los cuales encuentran su origen en esta condición. La insalubridad se reconoce como una de las principales consecuencias de la pobreza, al igual que múltiples formas de delincuencia, tales como el robo, la estafa, el fraude, el secuestro, el homicidio, el narcotráfico y el lavado de dinero. En este último caso, la práctica se ve favorecida por la aceptación de grandes inversiones de procedencia ilícita por parte de gobiernos corruptos, algunos de los cuales participan de manera directa en el tráfico de drogas (Salinas, 2006).

La pobreza conduce a que numerosas personas vean comprometida su integridad moral, induciéndolas a asumir roles como el de transportadores de drogas, quienes perciben una remuneración mínima y enfrentan casi inevitablemente la acción de las autoridades. De manera similar, los sicarios representan una categoría de homicidas con un fuerte componente autodestructivo, producto de la pobreza: ejecutan asesinatos a cambio de sumas considerables destinadas a garantizar la subsistencia de sus familias (Salinas, 2006).

Salinas (2006) además comenta que entre las consecuencias más graves de la pobreza se encuentran también la prostitución y el abuso infantil. La prostitución, entendida como la realización de actos sexuales a cambio de una compensación económica, suele originarse en muchas ocasiones de la falta de empleo y educación, lo que empuja a muchas mujeres a ejercerla como medio de subsistencia. Esta práctica adopta diversas formas, incluyendo la prostitución masculina y homosexual, pero su expresión más condenable es la prostitución infantil, sancionada universalmente por la legislación.

En estrecha relación, el abuso infantil constituye otra de las consecuencias más severas de la pobreza, abarcando toda acción que atente contra la educación y el desarrollo integral de los niños. Dentro de este fenómeno se incluyen, además de la explotación sexual infantil, diversas formas de trabajo inapropiado que vulneran sus derechos y profundizan el círculo de exclusión social (Salinas, 2006).



REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Beck, V., Hahn, H., & Lepenies, R. (Eds.). (2020). Dimensions of poverty. Springer.

Cavero Arguedas, D., Cruzado de la Vega, V., & Cuadra-Carrasco, G. (2017). Los efectos de los programas sociales en la salud de la población en condición de pobreza: evidencias a partir de las evaluaciones de impacto del presupuesto por resultados a programas sociales en Perú. Revista peruana de medicina experimental y salud pública, 34, 528-537.

Chambers, R. (1995). Poverty and livelihoods: Whose reality counts? Environment and Urbanization, 7(1), 173–204. https://journals.sagepub.com/doi/epdf/10.1177/095624789500700106

Deneulin, S., & McGregor, J. A. (2010). The capability approach and the politics of a social conception of wellbeing. European Journal of Social Theory, 13(4), 501–519.

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Marina Clemente, J. A., Gerónimo Antonio, V. M., & Pérez Abarca, J. M. (2018). Efectos de la pobreza y de los factores sociodemográficos en la educación superior: un modelo Probit aplicado a México. Nova scientia, 10(20), 539-568.

Salinas, P. (2006). Pobreza y salud. Un problema global, sus causas, consecuencias y soluciones. Revista de Facultad de Medicina, Universidad de Los Andes, 15(1), 17-21.

Sen, A. (1992). Inequality reexamined. Harvard University Press. https://labiblioteca.mx/llyfrgell/2057.pdf

Sen, A. (2000). El desarrollo como libertad. Gaceta ecológica, (55), 14-20. https://www.redalyc.org/pdf/539/53905501.pdf

Stezano, F. (2021). Enfoques, definiciones y estimaciones de pobreza y desigualdad en América Latina y el Caribe. Un análisis crítico de la literatura. Documentos de Proyectos 1(38). https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/585921e7-9286-481d-85a5-0e714ada676a/content

Townsend, P. (1993). The international analysis of poverty. Hemel Hempstead: Harvester Wheatsheaf.

Wagle, U. (2002). Volver a pensar la pobreza: definición y mediciones. Revista Internacional de Ciencias Sociales, 171, 18-33.

Wong, S. P. (2012). Understanding poverty: Comparing basic needs approach and capability approach. SSRN. https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=2066179



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