Análisis de Miradas latinoamericanas a los cuidados-Karina Batthyány

 Miradas latinoamericanas a los cuidados Karina Batthyány 

El cuidado como trabajo históricamente invisibilizado

El texto explica que, aunque el cuidado siempre ha sido una actividad esencial para la supervivencia humana, históricamente se lo ha relegado al ámbito privado y doméstico, sin reconocimiento social, económico ni político. Esta invisibilización se debe en gran parte a su asociación con lo “femenino” y lo “natural”, ya que culturalmente se ha considerado que las mujeres cuidan por instinto y no por trabajo. Esto generó que millones de horas de esfuerzo físico, emocional y mental quedaran fuera de las estadísticas, de los salarios y de las políticas públicas, a pesar de sostener la vida cotidiana y el funcionamiento del sistema económico.

Relación del cuidado con la división sexual del trabajo

Desde la teoría feminista, el documento señala que la sociedad se organiza a partir de la llamada “división sexual del trabajo”, que asigna a los hombres mayoritariamente el trabajo remunerado, público y productivo, mientras que a las mujeres les corresponde el trabajo doméstico, reproductivo y de cuidado. Esta distribución no es natural, sino socialmente construida, y se mantiene porque ha sido transmitida culturalmente de generación en generación. El cuidado, entonces, no solo es una actividad, sino un reflejo de las desigualdades de género que atraviesan toda la estructura social.

Diferencia entre trabajo doméstico y trabajo de cuidado

El texto aclara que el trabajo doméstico incluye tareas como limpiar, cocinar, lavar, organizar el hogar, mientras que el trabajo de cuidado involucra una dimensión más directa sobre las personas: cuidar niños, niñas, personas mayores, enfermas o dependientes. Además, el cuidado integra una carga emocional, afectiva, ética y relacional que lo diferencia del resto de las tareas del hogar. Esto hace que el cuidado tenga un impacto profundo en la vida de quien cuida, no solo en términos de tiempo, sino también a nivel psicológico y emocional.

El surgimiento del cuidado como categoría en América Latina

El documento explica que, aunque en otros lugares del mundo ya se debatía sobre el cuidado desde décadas atrás, en América Latina esta categoría cobra fuerza a partir del aumento del trabajo femenino fuera del hogar. A medida que más mujeres se insertan en el mercado laboral, surge una gran contradicción: ellas siguen siendo responsables del cuidado. Esta tensión hace visible un problema estructural y abre paso a estudios, investigaciones y debates sobre la necesidad de redistribuir estas responsabilidades entre el Estado, la familia, el mercado y la comunidad.

Las cuatro miradas principales sobre el cuidado

a)    El cuidado desde la economía feminista

Desde la economía feminista, el cuidado es la base invisible sobre la cual se construye el modelo económico tradicional. Sin personas alimentadas, cuidadas, educadas y protegidas, no existiría fuerza de trabajo ni producción. Sin embargo, el sistema económico clásico solo valora lo que genera dinero, ignorando el trabajo no remunerado que sostiene la vida. Por ello, esta mirada propone cambiar el foco del capital a la “sostenibilidad de la vida” como objetivo central de la economía.

b)    El cuidado como parte del bienestar social

Las autoras señalan que los modelos tradicionales de bienestar como los utilizados en Europa se enfocaron en el empleo, los ingresos y la protección social formal, pero ignoraron quién sostenía la vida en el hogar. Al introducir la perspectiva de género, se descubre que gran parte del bienestar es producido por el trabajo no remunerado de las mujeres. Esto lleva a la necesidad de reformular completamente el concepto de bienestar, incluyendo el cuidado como un elemento central del análisis social.

c)     La organización social del cuidado

El concepto de “organización social del cuidado” permite analizar quién cuida, cómo, en qué condiciones y con qué apoyo. En América Latina, la mayor parte del cuidado sigue en manos de las familias, donde las mujeres asumen la responsabilidad principal. El Estado ofrece servicios limitados, el sector privado es costoso e inaccesible para muchas personas y las redes comunitarias actúan solo como apoyo parcial. Esto genera grandes desigualdades, sobrecarga femenina y condiciones de cuidado precarias.

d)    El cuidado como derecho humano

Desde un enfoque de derechos, el cuidado no debe depender de la buena voluntad o disponibilidad de una mujer dentro de la familia. El Estado debe garantizar que niños, personas mayores, personas con discapacidad o enfermedades reciban cuidados dignos. Al mismo tiempo, nadie debería verse obligado a cuidar en condiciones de explotación, abandono de proyectos personales o sacrificio de su propia vida. El cuidado, por tanto, se convierte en un derecho colectivo y una responsabilidad social compartida.

El caso de Uruguay y las políticas de cuidado

El documento analiza las reformas realizadas en Uruguay, como la ampliación de licencias de maternidad y paternidad, la creación de modalidades de medio horario compartido y el fortalecimiento de servicios de atención. Estas políticas buscan fomentar la corresponsabilidad entre hombres y mujeres. Sin embargo, aunque las leyes existen, la cultura sigue siendo machista y maternalista, lo que provoca que las mujeres continúen asumiendo la mayor parte del cuidado. Esto demuestra que las leyes deben ir.

Resultados empíricos: encuestas de uso del tiempo

Las encuestas de uso del tiempo confirman que, incluso cuando las mujeres tienen empleo remunerado, continúan dedicando muchas más horas al cuidado y al trabajo doméstico que los hombres. Esta “doble jornada” afecta su salud, su descanso, su vida social y su desarrollo profesional. El cuidado, entonces, no solo genera desigualdad económica, sino también desigualdad en el tiempo, la energía y las oportunidades de vida.

Referencias:

Batthyány, K. (Coord.). (2020). Miradas latinoamericanas a los cuidados. CLACSO; Siglo XXI Editores


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